El calendario Lakota y el arte rupestre

El conocimiento de la cultura Lakota, las fuentes.

 
La bibliografía utilizada para recopilar los aspetos culturales de los Lakota ha sido la siguiente: “Alce Negro habla” (John.G.Neihardt), “The Sixth Grandfather” (Raymond J.De Mallie), “Lakota Belief and Ritual” (James.R. Walker), “The Lakota star knowledge” (Ronald Goodman) y “The spirit and the sky” (Mark Hollabaugh).

En este artículo no pretendo escribir un resumen de los conocimientos de la cultura Lakota, porque solo la conozco superficialmente, simplemente voy a desarrollar ciertos aspectos de su calendario y astronomía que coinciden con la cultura magdaleniense. Me parece importante conocer por sus palabras algunos de sus mitos relacionados con los movimientos del sol, para ver la carga espiritual que tienen.
“Alce Negro habla” nos muestra las enseñanzas del hombre medicina Black Elk, narradas por el poeta John Neidhart, Alce Negro quería que su cultura no se perdiera y quiso transmitir lo que sabía a Neidhart, este escritor llevó a su hija para escribir la transcripción de las palabras de Alce Negro, años más tarde el libro de Neidhart cobró gran relevancia para el estudio de la cultura Lakota pero tenía que relativizarse ya que el escritor añadía sus propias frases, las transcripciones originales tenían un valor incalculable y De Mallie convenció a los Neidhart para hacerlas públicas, así se publicó “The Sixth Grandfather”.
Aunque parte de la visión de Alce Negro también se pone en cuestión, ya que éste se había cristianizado, esta obra es sin duda fundamental para entender la ideosincrasia de su pueblo. Por otro lado James Walker compartió durante 18 años la vida y costumbres de los Sioux Oglala, en su reserva de Pine Ridge, se dedicó a recopilar información y publicó varios libros, entre ellos,  “Lakota Belief and Ritual”
A continuación unos extractos  principalmente de “Alce Negro habla” o “the six grandfathers”, con algunas notas de Walker.


La pipa sagrada


“Lleno esta pipa de sauce rojo, pero, antes de que la consumamos, debes conocer como se fabricó y que significa. Estas cuatro cintas que cuelgan de su cañón son las cuatro regiones del universo. La negra representa el oeste, donde habitan los seres del trueno, que nos envían la lluvia, la blanca, el norte, de donde proviene el vasto viento blanco purificador, la roja, el este, donde brota la luz y donde el lucero del alba mora para conceder sabiduría a los humanos; y la amarilla el sur, del que proceden el estío y la facultad de crecer.”


-Los seres del trueno, Wakinyan, son encarnaciones del poder del oeste, manifiestos en la violencia y capacidad destructiva de las tormentas de rayos y truenos. Se les simboliza como aves gigantescas (thunderbirds) cuyas alas extendidas son nubes negras y que lanzan relámpagos por los ojos.
-El sauce rojo es para los Lakota un árbol sagrado, se dice que es el único árbol donde no alcanzan los rayos de los wakinyan.
-En el norte habita el gigante blanco, Waziya, es una figura contraria, que se envuelve en sus ropajes durante el verano y se los quita en invierno, agitándolos para producir nieve.
-El lucero del alba es el planeta Venus.

“Y mientras cantaba, brotaba de su boca una nube blanca de agradable olor. Entregó algo al jefe, era una pipa con una cría de bisonte tallada en un lado para denotar la tierra que nos sustenta y alimenta y, colgadas del cañón, doce plumas de águila atadas con unas hierbas que no se podían partir.”
“...Luego se puso a cantar de nuevo y abandonó el tipi; y en tanto que el pueblo contemplaba su partida, se convirtió en un bisonte blanco que se alejó al galope, resoplando y no tardó en desaparecer.”
“…y la puso sobre un hueso de bisonte, porque ese animal era sagrado y nos proporcionaba comida y cobijo. Encendió la pipa, la ofreció a las cuatro regiones, al Espíritu de lo Alto y a la Madre Tierra…”

Las visiones

 
“Entonces miré a las nubes y aparecieron de ellas dos hombres cabeza abajo como flechas que cayeran; y mientras se acercaban cantaban un himno y el trueno era como el redoble del tambor… ...Me quedé sentado contemplándolos. Venían de donde viven los gigantes (norte). Pero cuando estaban cerca de mi, se desviaron hacia el lugar en que el sol se pone y se convirtieron de pronto en gansos”
“Miré y había un caballo bayo, que rompió a hablar.
-¡Aquí me tienes! - exclamó – Ahora veras mi historia.
Se encaró hacia donde el sol se pone y dijo:
- ¡Míralos! Ahora tu sabrás su historia.
Miré. Y había doce caballos negros alineados de frente con collares de pezuñas de bisonte, y eran bellos, pero yo tenía miedo, porque sus crines relampagueaban y el trueno anidaba en sus ollares.
El caballo bayo se dio la vuelta hacia donde vive el gran gigante blanco (el norte) y dijo:
¡Mira!
Y había doce caballos blancos alineados de frente. Sus crines se agitaban como la ventisca, y sus ollares despedían un rugido, y por encima de ellos se cernían y volteaban gansos blancos.
El caballo bayo dio la vuelta hacia donde el sol luce siempre (el este) y me impidió mirar. Y doce alazanes, con collares de dientes de alce, estaban alineados de frente y sus ojos destellaban como el lucero del alba y sus crines resplandecían como la aurora.
Entonces el caballo bayo se dio la vuelta hasta estar encarado hacia el lugar hacia donde siempre se mira (el sur). Y había doce caballos blackskin alineados de frente, con astas en la cabeza y crines que crecían como árboles y hierbas.”


-En un plano simbólico los gansos son “akichiita”, mensajeros, aliados de los poderes del norte.
- Después de la muerte, el alma viaja hacia el sur por el cielo, siguiendo la estela de la Vía Láctea (wanagi thachaku, “el camino fantasma”) hacia la tierra de los muertos. Así pues a lo largo de la vida uno siempre mira hacia el sur.



“Y luego íbamos andando cuando el cúmulo nuboso que nos precedía se transformó en un tipi, cuya entrada, que estaba abierta, era un arco iris y a través de ella pude entrever a seis ancianos sentados en fila…
… Señaló luego a un hombre que era rojo brillante, color de lo bueno y la abundancia, y mientras lo señalaba, el hombre rojo se tumbó y se revolcó y se transformó en un bisonte que, levantándose, galopó hacia los alazanes del este, los cuales se volvieron así mismo bisontes, rollizos, numerosos.”

“Hacía tanto frío que el sol se repetía en el horizonte” (parhelio)
“Recuerdo el invierno de los cien muertos”
“Estuvimos en la región contigua a Bighorn durante toda una luna…”
“La luna vive 28 días”
“Y cuando la luna mordida se demoró”(cuarto menguante)
“En la luna en que engordan los bisontes” (junio)
“En la luna en que los terneros crían pelo” (septiembre)
“Luna del ternero negro” (septiembre)
“La luna de la escarcha en el tipi” (enero)
“La luna de los terneros castaños o purpúreo” (febrero)
“Nací en la luna de los árboles crujientes” (diciembre)
“En la luna de la estacón cambiante” (octubre)
“Fue en la luna que las cerezas oscurecen”(agosto)
“En la luna en que las jacas mudan” (mayo)
“La luna en que las hojas caen” (noviembre)
“La luna de cegados por la nieve” (marzo)
“La luna de la aparición de la hierba” (abril)

Esquema general

Tras estas primeras pinceladas del pensamiento Lakota, podemos empezar a hacernos a la idea de cual era su relación con los astros y como medían el espacio y el tiempo. La pipa según Walker era utilizada cada vez que tenían una conversación formal, creaba un nexo especial entre los que la fumaban y tenía gran carga espiritual, les conectaba con el más allá, por ello cada vez que iba a ser utilizada invocaban a los espíritus de las regiones del universo. Las 6 direcciones eran: abajo la madre tierra, arriba el padre cielo, y después los 4 puntos cardinales, donde podemos ver la importancia del sol para los Lakota.
-El este, el lado por donde sale el sol y lo tiñe todo de rojo, color sagrado símbolo de lo bueno, además también se puede observar Venus al que llaman el lucero del alba, que tiene la cualidad de dar sabiduría.
-El oeste, el lado donde el sol se pone, relacionado con la oscuridad y las tormentas.
-El sur, marcado por la posición más alta del sol durante el trayecto de este a oeste. La altura del sol varía a lo largo de las estaciones, en verano su altura alcanza el máximo. Los ciclos de vida de los animales y sobre todo el crecimiento de las plantas vienen marcados por el número de horas de sol,  Es lógico que los Lakota relacionen el crecimiento en altura del sol en el punto sur, con el crecimiento de las plantas.
-El norte marcado por la estrella polar, a la que los Lakota llaman la estrella que no se mueve. Esto junto con la importancia de Venus y su fijación por la Vía láctea como camino de los espíritus, nos hace intuir la importancia que tenía la astronomía.
Por otro lado tenemos a la luna, su calendario está marcado por las lunas llenas, y para darles nombre utilizan acontecimientos de la naturaleza que se dan en esa época, como los cambios de color en el pelaje de los bisontes etc. También vemos que en sus relatos dan mucha importancia al número 12 (caballos, plumas de águila, etc.), parecen tener relación con las lunas del año, a pesar de que su año en teoría tiene trece lunas.

El estudio del cielo y el calendario


En un principio se podría deducir que los Lakota tenían nociones de astronomía, pero el hecho de parecer una cultura poco desarrollada, les hizo suponer a los europeos recién llegados, que los indígenas no estaban capacitados para desarrollar un conocimiento muy amplio del firmamento, tras muchos años de estudio se ha demostrado que estaban equivocados, tenían un profundo conocimiento del firmamento y además, éste no era exclusivo de algunas tribus indígenas, sino que estaba arraigado en todo el continente americano.

Con el auge de la arqueoastronomía, culturas estelares prácticamente olvidadas o desconocidas para el gran público están siendo recuperadas, como es el caso de Ronald Goodman que publicó un detallado tratado de astronomía Lakota, “The Lakota star knowledge”.
“The spirit and the sky” de Mark Hollabaugh es un libro fundamental para entender la relación Lakota entre el cielo, los astros y el calendario, estos libro es la base del siguiente estudio ya que muestra una visión más completa y actualizada, el libro de Goodman me ha servido para complementar la parte estelar.

Calendario Lakota y calendario “magdaleniense”

 
Vamos a intentar reconstruir el calendario magdaleniense basándonos en el calendario Lakota, para ello vamos a profundizar en el aspecto del uso de lunas con nombre de acontecimiento natural del calendario Lakota. Normalmente, las lunas están relacionadas con su actividad de caza y recolección, su relación con el ciclo de vida anual de animales y plantas es directa.
Hay una enorme diversidad de calendarios indígenas, dentro de la misma tribu se le puede denominar a la misma luna de varias formas diferentes y ya no digamos, si comparamos los calendarios de tribus diferentes. Es curioso ver como se simplifica al modelizar las sociedades del pasado, mientras que cuando analizamos grupos indígenas actuales, vemos que hay una gran riqueza y variación de símbolos, aunque eso sí, siguiendo un esquema general bastante parecido.
Yo utilizo el termino magdaleniense, pero no es del todo exacto, digamos que magdaleniense es un término arqueológico, que engloba una época de entre 12000 y 17000 años aproximadamente, y yo a veces me salgo de esa horquilla, además me gustaría que más que la época de forma genérica, viéramos una serie de culturas diferentes, divididas en regiones o ríos, tal y como veríamos a las tribus norteamericanas, con diferencias en cuanto a símbolos, y movimientos humanos.
En mi caso el estudio lo he realizado siguiendo unas coincidencias en cuanto a simbología, que se da tanto en la costa este del cantábrico como en la región pirenaica de Ariege, unidas ambas zonas por el río Adour, existen coincidencias con la cultura del río Garona, y la de la zona de Cantabria y oeste de Bizkaia, pero parecen culturas diferentes.

El comienzo del año en primavera . Según: http://aktalakota.stjo.org/site/News2?page=NewsArticle&id=8991

"Though calendar types vary from tribe to tribe, nearly all tribal calendars begin in the spring; to Native people, spring symbolizes the start of a new year through the birth of new plant and animal life."

Traducción: a pesar que los tipos de calendario varían de tribu en tribu, casi todos los calendarios tribales comienzan en primavera, para los nativos, la primavera simboliza el comienzo de un nuevo año a través del nacimiento de una nueva vida vegetal y animal.


Mark Hollabaugh “The spirit and the sky”

En este libro tenemos una completa descripción y comparativa de diferentes calendarios indígenas, En la parte superior aparece el nombre de la fuente.

Mes

Walker

Riggs

Alce negro

Abril                 

Mayo

 

Junio

 

Julio

Agosto

 

Septiembre

 

Octubre

Noviembre

 

Diciembre

Enero

 

Febrero

Marzo

13

 

Luna de los patos vienen juntos

Luna en que las hojas crecen fuerte

Luna en que crece el nabo

Luna de las cerezas oscurecen

Luna de las ciruelas rojas

Luna de las hojas amarillas

Luna en que caen las hojas

Luna en la que aparece la nieve

Luna de los campos nevados

Luna de las dificultades

Luna del mapache         

Luna sufren los ojos

La discernible no luna

 

Luna de los arroyos navegables

Luna para plantar        

Luna en que las fresas están rojas

Luna de las cerezas llenas

Luna de la cosecha      

Luna cuando el arroz se tumba

Luna cuando se recoge el arroz

Luna del celo de los ciervos

Luna ciervo pierde su cornamenta

Luna dura                    

Luna del mapache       

Luna del mal de ojos

 

 

Luna que aparece la hierba

Luna que los ponies mudan

Luna en que engorda el bisonte

Luna de las cerezas rojas  

Luna de las cerezas oscuras

Luna del ternero negro   

Luna del cambio de estación

Luna de caen las hojas      

Luna las ramas crujen       

Luna del hielo en el tipi    

Luna de los terneros rojo-negros

Luna de cegados por la nieve

 

Cuadro 1


El número de calendarios diferentes es muy extenso, hay pequeñas variaciones en lunas con el mismo nombre como la luna en que enrojecen las cerezas, debido a que la extensión que abarcan estas tribus es muy amplia y hay procesos naturales que cronológicamente se desarrollan de forma diferente dependiendo de la localización, no suceden igual en las grandes praderas o en las montañas.

De forma genérica podemos decir que el bisonte era un animal muy habitual, sus cambios de pelaje servían para especificar periodos de tiempo, incluso en otro calendario utilizado por los Sioux Tetons y los Cheyennes se incluyen la luna del crecimiento del feto del bisonte, la luna en la que la piel del feto empieza a coger color, la luna en la que al feto del bisonte le crece el pelo, hasta finalmente su nacimiento en la luna en que nacen los bisontes o luna del mal de ojos, Marzo. El ciervo y su cornamenta dan nombre a los meses de final de otoño, justo antes del comienzo del invierno.

El calendario “Magdaleniense”

La primera dificultad que encontramos al hacer una comparativa entre el calendario presente y el de hace 15.000 años por ejemplo, es que debido al fenómeno de la precesión de los equinoccios, que básicamente es un cambio gradual en la orientación del eje de la tierra, no coinciden las fechas de las estaciones ni la posición de las constelaciones. Digamos que la primavera en vez de un 21 de Marzo podría ser en un 7 de junio. Por suerte los ciclos de vida de los animales y plantas son normalmente guiados por el sol, y aunque puede haber diferencias, podríamos decir que en su primavera (Junio) sucedía algo parecido a la nuestra (Marzo). Por tanto para facilitar la comunicación cuando hablo de Marzo me refiero a los sucesos de la naturaleza de Marzo que se dan en la actualidad, para conocer en que mes se daban en el magdaleniense se debería aplicar la corrección de la precesión, pero no quiero complicar la legibilidad del texto.

Respecto al calendario “magdaleniense”, no disponemos de los nombres, pero tenemos los dibujos y grabados de animales que representan un momento en su ciclo de vida anual, hay que tener en cuenta que al igual que los Lakota, utilizan la conjunción de la luna y de un animal, para expresar un momento del año.

Por lo que parece en sus expresiones artísticas, los ciclos naturales y el clima en el cantábrico magadaleniense y en el actual norte de los Estados Unidos eran bastante parecidos, tal vez la relación de sus calendarios no sea una casualidad, parece que un clima parecido ayuda a que su modo de vida y desarrollo cultural se parezcan, aunque no se pueden equiparar por ese motivo.

Podemos decir que hay bastantes coincidencias, el año comenzaba en primavera, el ciclo de vida del bisonte describía la primavera, el verano y el otoño, coinciden las lunas del nacimiento del bisonte y las lunas de cambio de su pelaje, y utilizan la cornamenta del ciervo para definir las lunas del final del otoño.

En el calendario magdaleniense el caballo representa el invierno, no sucede lo mismo con los Lakota, parece contradictorio que el caballo siendo un animal de vital importancia para los indígenas, apenas tuviera aparición en su calendario, el motivo es bastante sencillo, el caballo no existía para ellos hasta que fue llevado a América por los europeos.



Los paneles principales de las cuevas de Armintxe y Niaux son en realidad, calendarios muy detallados. Armintxe representa el periodo que comprende el invierno hasta la llegada de la primavera, y Niaux nos muestra casi todo el año.






Este calendario que parece un poco confuso define de forma general la estructura del calendario magdaleniense, el bisonte era el animal que representaba el gran verano, dividido en primavera, verano y otoño, el caballo representaba el invierno y su llegada era representada por la cabeza del caballo, en el calendario he repetido el invierno y lo he colocado al principio para poder ver de una forma clara la representación de los dos momentos más importantes del año, la llegada de la primavera y la llegada del invierno. Los signos que hay debajo son signos solares, para definir los solsticios y los equinoccios.


Para mostrar gráficamente las coincidencias entre las representaciones temporales magdalenienses y el calendario de las lunas Lakota, podemos ver este ejemplo de uno de los paneles de Niaux. En él, vemos a los bisontes adquiriendo el pelaje oscuro justo antes del invierno, como en la luna de los terneros negros y el ciervo con la cornamenta desarrollada como las lunas de noviembre y diciembre Lakotas, denominados la luna del celo de los ciervos y la luna en que los ciervos pierden la cornamenta . La secuencia es clara: 1 los bisontes oscuros de otoño, aproximadamente finales de septiembre, 2 comienza a dibujarse la silueta del caballo (invierno), 3-4 el cuarto delantero del caballo y la yegua embarazada, mostrando el nacimiento del caballo o invierno y por último la figura 5, la cabeza del caballo, enero sobresale de diciembre (ciervo).

En Armintxe podemos ver la llegada de la primavera y podría coincidir con la luna de la formación del bisonte y la luna de los arroyos navegables, donde los Lakota parece que hacen alusión a la crecida de las aguas, tras el deshielo (Abril)

 

A diferencia de los Lakota además de describir cada luna, en el magdaleniense, también mostraban de forma genérica cada estación. En la mayoría de los casos estudiados, el recurso más utilizado para describir la llegada de la estación era el de mostrar un animal cogiendo forma, un animal incompleto que poco a poco iba adquiriendo la totalidad de la figura, o al contrario, un animal completo que se iba difuminando para describir el final. El caballo se difumina o muere para que vaya apareciendo el bisonte en primavera, y al revés en invierno. Otro de los recursos utilizados es la transformación, bisontes que se convierten en caballos y viceversa.

A continuación podemos ver unos ejemplos de formación y difuminación, El primero de Niaux la formación de nuestra primavera o bisonte, el de arriba incompleto y el de abajo completo..

 

“The Wendell collection. Neanderthal Musseum”


En Ekain se repite la formación del bisonte combinada con el final del caballo o invierno, los bisontes se van formando y los caballos difuminando.

 

 “The Wendell collection. Neanderthal Musseum”


La serie de Atxurra nos muestra la difuminación del bisonte, vemos que los bisontes van desapareciendo, hasta llegar a la cabeza del caballo (comienzo del invierno).


Friso con bisontes grabados y caballo pintado en negro de la sala de los bisontes de la cueva de Atxurra (M. Cobo).

La siguiente imagen de Atxurra muestra la llegada del invierno, a mano izquierda  la cabeza del caballo como parte más visible y luego el caballo entero.

Fotografía: Diego Garate


Como ejemplos de transformación tendríamos el panel principal de Armintxe que muestra la serie desde el comienzo del invierno hasta su final y las líneas del caballo muerto transformándose en bisontes, el segundo más detallado que el primero.


Y el bisonte central del panel de Niaux, la forma de su cabeza no tiene nada que ver con el resto de los bisontes, está estilizada y va adquiriendo rasgos de caballo, encima tiene la silueta de un bisonte y debajo se comienza a dibujar la silueta de un caballo.

 

“The Wendell collection. Neanderthal Musseum”


El invierno

Según Armintxe, Niaux, Atxurra y Ekain el caballo representaría el invierno y sus tres o cuatro ciclos lunares, el comienzo del invierno es representado a veces por una yegua embarazada o dos caballos y sobre todo por la cabeza de un caballo, y normalmente el final es representado con un caballo incompleto, sin  parte de la cabeza. La piedra con forma de cabeza de caballo da comienzo al invierno en Ekain.

“The Wendell collection. Neanderthal Musseum”

La mayoría caballos representados son parecidos a los Prezewalski, tienen unas barbas que les facilitan su alimentación en época de nieve, ya que las barbas evitan que se les congele la piel, parece que utilizaban éste rasgo característico del animal como símbolo para representar el comienzo del invierno.

 


El caballo descabezado nos muestra el final del invierno, la última luna del invierno en Ekain, al igual que en Morgota.

 

“The Wendell collection. Neanderthal Musseum”


La primavera, el verano y el otoño (el gran verano)

Durante el Magdaleniense. el bisonte acabó siendo el símbolo del gran verano. Los momentos más representados eran la llegada de la primavera y la del otoño. En primavera, los bisontes perdían el pelaje del invierno, comenzaba la muda, los bisontes en esa época tenían un aspecto triste con múltiples jirones de pelo colgando. En otoño comenzaba la época de celo y las terribles peleas entre machos, esta época se representaba con una hembra de bisonte con la cola levantada, finalmente para acabar el otoño su pelaje se volvía más oscuro, volvía el pelaje de invierno.

Niaux: “The Wendell collection. Neanderthal Musseum”


 

Foto de Lumentxa: Diego Gárate


Los cérvidos fueron uno de los motivos más representados, dentro de esta familia estarían los renos y los ciervos, estos animales tienen cuernas, que a diferencia de los cuernos de las cabras, se caen todos los años, aunque en el caso de los renos las hembras también desarrollan una cornamenta más pequeña, en el resto de los cérvidos la cornamenta es un atributo masculino. Los machos son elegidos por su cornamenta, es un símbolo de masculinidad, y además la cornamenta tiene que haber llegado a su máximo desarrollo en otoño porque empieza la época de celo y hay que estar a la altura. Por lo tanto, tenemos una forma de llamar a la primavera, al verano y al otoño. Como podemos apreciar en la siguiente imagen perteneciente a: https://veteriankey.com/antlers-and-reproduction/

Además otro dato interesante, es que lo ciervos nacen en primavera, ciervas embarazadas y ciervos con cornamenta incipiente representarían la primavera, con cornamenta semidesarrollada, el verano, y totalmente desarrollada, a veces acompañados de hembras, serían representaciones otoñales.  Como se puede ver mejor en este extraordinario seguimiento fotográfico:

 https://community.deergear.com/the-hunt/whitetail-deer-antler-growth-cycle/

Pero las últimas lunas del final del otoño, eran las más representadas al igual que los Lakota. Aproximadamente nuestro mes de noviembre sería la época de celo de los ciervos, cuando se unen machos y hembras, la temporada óptima de caza, y diciembre sería cuando la cornamenta totalmente desarrollada acaba cayendo dando paso al invierno.


Volvemos a Mark Hollabaugh “The spirit and the sky”


Las lunas de 28 días, la división de cada ciclo lunar y su representación.

Siempre que hablamos de la luna hay que aclarar unos conceptos, ya que el mal uso del concepto del ciclo lunar sideral, por parte de los que estudiaban la vida indígena, estableció unos tópicos que por mucho que se repitan no se acercan a la realidad.
La luna tarda cerca de 28 días en girar sobre la tierra (ciclo sideral), estaría bien si los Lakota flotaran en el espacio y lo pudieran ver, pero su relación con la luna era visual, para un observador terrestre el ciclo entre una luna llena y la siguiente es de aproximadamente 29,5 días, a este ciclo se le denomina ciclo sinódico.
https://www.youtube.com/watch?v=Heyr7UKdoso

El calendario Lakota tiene 28 días por cada ciclo lunar, pero no es porque sigan misteriosamente el ciclo sideral, esto se explica porque no cuentan la luna nueva, porque no se ve, para ellos está muerta, y cuando empieza a iluminarse, dicen que la luna está viva, se va iluminando hasta la luna llena y va reduciendo su iluminación hasta la luna nueva, este proceso dura aproximadamente 28 días. Por tanto el mes se divide en 4 partes de 7 días, 2x7=14 días de fase menguante y 2x7= 14 días de fase creciente.

Los Lakota cuentan 28 días (luna viva), y descansan día y medio (luna muerta), en cada ciclo sinódico.

En cuanto a los diferentes calendarios del magdaleniense, podemos encontrar muchas variantes, pero en la mayoría de los casos respetando la división de 28 días. A veces utilizan puntos para definir las días y líneas para denominar los grupos de 7 días, a veces juegan con los colores, el color rojo parece representar la fase creciente y el negro la menguante, así cogen sentido los pares de líneas rojas y negras, aunque la verdad es que su traducción exacta es prácticamente imposible.
 
Como hemos visto en el calendario Lakota, relacionan la luna con los momentos del ciclo de vida de los animales, en el magdaleniense ocurre lo mismo, para representar un momento determinado utilizan un animal al que añaden características lunares, el animal da nombre al periodo del año en que nos encontramos y las fases de la luna nos dicen en qué momento del ciclo lunar nos encontramos.


Imagen: Ekainberri


No solo eso en Ekain, para mostrarnos el eclipse coincidiendo con la última luna del invierno, el artista nos muestra a los caballos pintados representando las diferentes fases de un eclipse de luna.

 

href=”http://www.saaomega.com/wp-content/uploads/2016/01/MOSAICO-DE-10-eclipse-sep-2015-640×256.jpg”

El modo más utilizado para representar el tiempo es el de representar el animal con proyectiles, cada proyectil señala el periodo de tiempo pasado, cuantos más proyectiles más cerca de la muerte del animal, o sea más cerca del final del ciclo lunar o mes magdaleniense. La mayoría de las veces cada proyectil indica un periodo de 14 días, que corresponden a la fase menguante o a la fase creciente, a veces subdividen estas fases en dos partes y cada proyectil indica 7 días, y en algún caso excepcional como en Atxurra cada proyectil corresponde a un día. El bisonte descabezado muestra la última luna del otoño y los proyectiles los días pasados.

 

Fotografías facilitadas por Diego Garate



En Niaux el artista incluye innumerables rasgos lunares a los bisontes, usando recursos como la orientación izquierda o derecha del animal para representar la fase menguante (parte izquierda de la luna iluminada) o creciente (parte derecha de la luna iluminada)

 

“The Wendell collection. Neanderthal Musseum”


 

“The Wendell collection. Neanderthal Musseum”


El bisonte con la cara oscura, mirando a la parte izquierda representando a la luna menguante que se va oscureciendo.

“The Wendell collection. Neanderthal Musseum”


Este bisonte es bastante significativo, la luna menguante, iluminada por la parte izquierda, llega a la fase de luna nueva, para luego comenzar a iluminarse por la parte derecha, dando comienzo a la fase creciente, aquí vemos a un bisonte de cara sombría mirando al lado izquierdo, pero se empieza a dibujar la silueta del bisonte mirando al lado derecho, avisando de la proximidad de la fase creciente, el proyectil indica el final de la fase menguante. Digamos que escenifica la luna nueva.


“The Wendell collection. Neanderthal Musseum”


En este caso, el bisonte blanco está en fase creciente, esta mirando al lado derecho, el segundo proyectil indica el final de la fase creciente, nos señala la luna llena.


“The Wendell collection. Neanderthal Musseum”


Comparación del bisonte de luna llena con el ojo blanco a la izquierda y el bisonte de luna nueva a la derecha, con el ojo negro.
Continuando con los Lakota, Hollabaugh describe una cita marginal de Buechel, en la cual los Lakota después de la luna nueva, observaban la orientación del ligero brillo creciente que iba apareciendo. Cuando estaba prácticamente horizontal, le llamaban luna seca, y cuando estaba perpendicular le llamaban luna mojada. Vemos que la posición del brillo varía debido al cambio del ángulo de la eclíptica respecto al horizonte. En los 4 siguientes ejemplos he tomado como referencia el comienzo de la fase creciente de la primera luna de cada estación. La luna seca correspondería sobre todo al comienzo del otoño.

 

Imágenes obtenidas con Stellarium: https://stellarium.org/es/


“The Wendell collection. Neanderthal Musseum”


Si analizamos la siguiente figura desde el punto de vista Lakota-magadaleniense, vemos un bisonte que corresponde al mes de septiembre Lakota, la luna de los terneros negros o la luna en que crían pelo haciendo referencia a la aparición del pelaje negro de invierno, además se asemeja al de la luna nueva, está mirando a la derecha pero comienza a vislumbrarse su figura mirando hacia la izquierda, nos muestra el inicio de la fase creciente, su ojo corresponde a la luna seca de otoño.

Si nos fijamos en lo proyectiles tiene dos largos proyectiles negros y dos puntas de proyectiles rojos, la serie de izquierda a derecha, indicaría: la punta roja el final de la fase creciente (luna llena), los dos largos proyectiles negros, las dos semanas completas de la fase menguante, la punta roja, el inicio de la fase creciente, que coincide con el cambio de posición del bisonte. Este bisonte refuerza la teoría del uso del color rojo y el negro para definir la fase creciente y la menguante.

La orientación del animal para representar la fase menguante o creciente no es exclusiva de la cultura del río Adour, en la gruta Peche-Merle, podemos ver dos caballos representando la fase menguante, mirando a la izquierda y la fase creciente mirando a la derecha. Además de la orientación del caballo es significativo el uso de la crinera para dar énfasis a estas dos fases, en la menguante la parte oscura es cada vez más ancha y en la creciente sucede lo contrario. Pero esta figura es muy interesante porque nos da una pista muy importante acerca de las manos, vemos que encima de la parte menguante tenemos una mano abierta con el pulgar en la parte derecha y en la creciente la mano tiene el pulgar en la izquierda.

 

“The Wendell collection. Neanderthal Musseum”

Según Hollabaugh, algunos indios utilizaban el índice y el pulgar de una mano o de ambas para representar la luna, parece posible que las manos en el arte parietal representen la luna, y probablemente la posición de los dedos sus diferentes fases.

En Pech-Merle la mano izquierda parece representar la fase menguante y la izquierda la fase creciente, el uso de las manos al igual que los proyectiles y todo el arte rupestre, no parece que se hiciera de una forma uniforme.

En la cueva de Gargas vemos que en el análisis de Leroy Gourhan sobre las diferentes posiciones, hay un número cercano a las 14 posibilidades, que serían los días que representan cada fase menguante o creciente.

 

Imagen: donsmaps




Otro hecho diferenciador en Gargas es el uso de dos colores, el negro y el rojo, que como hemos visto antes, podría referirse a las fases menguante y a la creciente respectivamente, pero para llegar a esa conclusión habría que hacer un análisis más profundo.


Volviendo al tema de la representación del animal con rasgos lunares, debemos fijarnos en lo que mucho arqueólogos denominan despiece en M, característico en los caballos magdalenienses.

Ese dibujo en M en la zona lateral, es la manera que usan para dibujar la curva lunar, este tipo de curva sirve para señalar el paso de la fase creciente a la menguante y viceversa, según la representación, en el caso del caballo de las monedas:
http://www.regiocantabrorum.es/publicaciones/cueva_monedas , vemos que debajo de la curva en el vientre tiene una partición temporal, que no está muy bien definida.

Una de las obras cumbre del magdaleniense es el caballo rojo de Ekain, tal vez la representación del eclipse lunar más antigua, el eclipse de luna siempre se produce cuando la luna esta llena, la luna se encuentra en la parte opuesta al sol y es iluminada totalmente, cuando llega a su punto culminante, la tierra tapa la luz del sol, pero no totalmente, la luna aparece con una tenue luz rojiza que le da ese aspecto fantasmagórico.

Si nos fijamos en el caballo, la fase menguante está dibujada en la panza con una línea negra que se abre para señalar la luna nueva, a partir de ahí los 14 días de fase creciente, hasta llegar a la luna llena del eclipse, luego vuelve a aparecer la línea negra de la siguiente fase menguante.

“The Wendell collection. Neanderthal Musseum”

 

“The Wendell collection. Neanderthal Musseum”


El caballo de Le Portel, nos demuestra la lógica lunar, el caballo escapa del arte naturalista y descriptivo, sus rasgos nada tienen que ver con un caballo real, la simbiosis artística entre el caballo y las fases de la luna es total, la simbología del despiece en “M” sigue la lógica de Ekain.

La cabeza mirando a la derecha con el morro inacabado nos muestra el inicio de la fase menguante después de la última luna llena del bisonte, al igual que en Peche-Merle, la crinera oscura va cogiendo volumen hasta la gruesa línea dorsal que marca la luna nueva, del mismo modo que la línea del cuello. A partir de ahí las líneas dorsales son más cortas, a la vez que la línea que proviene del cuello se dirige hacia las patas traseras y es cada vez más delgada,  cuando llega al pico indicaría la luna llena, para terminar la cola va ganando volumen hasta desarrollar un gran volumen que muestra la luna nueva.



Resumen de rasgos lunares en las pinturas rupestres

Hasta ahora hemos podido comprobar la variedad de recursos al la hora de relacionar las fases lunares y los animales, vamos a intentar especificar unos rasgos generales, estos rasgos pueden ir como tales o combinados entre si, a veces pueden ser exagerados o pueden ser dibujados de una forma más sutil.

En la parte superior izquierda podemos uno de los elementos fundamentales, la curva lunar, a veces es dibujada de forma vertical y en algunos casos se utilizan grietas o espeleotemas que tienen esa forma de modo natural. La curva tiene una parte ligeramente descendente que muestra la fase menguante y una parte ascendente que muestra la fase creciente. A veces hay rasgos animales que simulan la curva, por ejemplo los lomos del bisonte, la orientación del bisonte puede señalar la fase menguante o creciente, y en algunos casos el cambio de menguante a creciente o luna nueva.


Principalmente en el caballo, podemos ver otra forma de representar la fase menguante o creciente, es el uso de líneas negras que van adquiriendo mayor grosor para dar a entender la fase menguante o al contrario para denotar la fase creciente. Pueden ser combinadas con la orientación del caballo, utilizando la crinera para este efecto.

Aunque en el caballo, el símbolo lunar más representado se encuentra en la zona del vientre, es la llamado despiece en “M”, digamos que guarda semejanzas con la primera curva lunar que hemos descrito, su representación varía, a veces nos muestra la parte menguante en su parte descendente y la fase creciente en la curva ascendente, otras nos muestra la M como el paso de una luna llena a la otra, siendo las lunas llenas los picos y las líneas descendientes las fases menguantes y las ascendentes crecientes.

Por otro lado tendríamos las manos, que podrían definir las fases menguante y creciente, mano izquierda o mano derecha, y el número de dedos definiría las fases intermedias, la falta de dedos indicaría el final de cada fase, luna nueva o luna llena.

Los puntos indicarían días, y las rayas semanas. Aunque la mayoría de las veces los dibujos son de color negro a veces se combinan con el rojo, el negro es a veces símbolo de la fase menguante y el rojo de la fase creciente, aunque no siempre, el rojo por si mismo es utilizado a veces para motivos solares.  

Utilizando la combinación de colores negro-menguante, rojo-creciente, junto con las manos, es posible definir más fases intermedias de la luna, como en el caso de Gargas.

El uso de proyectiles, puede seguir el patrón de dos semanas, un proyectil para indicar el final de la fase menguante o luna nueva y dos proyectiles para señalar el final de la fase creciente o luna llena, también puede seguir el patrón semanal, utilizando desde un proyectil para señalar la primera semana de fase menguante, hasta cuatro proyectiles para representar la luna llena.

En el caso de los caballos no es tan habitual el uso de proyectiles, tal vez porque fuera un animal domesticado, como muestran algunas reproducciones de riendas etc. Es más normal el uso de líneas para definir las semanas, normalmente suelen ir en el cuello o en las patas.




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